Mi primera vez en Bilbao

Jamás olvidaré la primera vez que pisé esa bendita tierra llamada Bilbao. Fue en el año 1984 y quien escribe tenía diez años. Fui con mis aitas y nos quedamos en casa de una prima que vive en Loiu. Nos recorrimos prácticamente toda Vizcaya y cómo no acudí por primera vez a La Catedral del Fútbol, San Mamés. Mi aita, muy listo él, quiso impresionarme y preparó todo a conciencia. Enfilamos la calle Licenciados Pozas desde la trasera del Hotel Carlton hasta San Mamés, recuerdo que había algo de niebla, cruzamos Sabino Arana y justo cuando nos encontramos en el callejoncito que está delante del inmenso escudo del Athlétic que adorna uno de los laterales del campo me dijo:”mira pa enfrente”. Lógicamente, yo que era un niño, me quedé impresionado. Fue algo grandioso. Un momento emocionantísimo que nunca olvidaré. Luego, entramos a San Mamés y vimos el partido de vuelta de la Copa de Europa ante el Liverpool. Lo recuerdo perfectamente. Habíamos empatado en Inglaterra 0-0 y en Bilbao nos ganaron 0-1 con gol de Ian Rush. También estuvimos en un encuentro de liga en el que el Athletic le endosó un contundente 4-1 al Murcia. A partir de ahí el Athletic quedó impregnado en mi corazón hasta el día que me vaya al otro mundo.

Gol en San MamésDe ese viaje también rescato otros momentos inolvidables. Recuerdo que estuvimos en el despacho que tenía nuestro presidente, Pedro Aurtenetxe, al final de La Gran Vía muy cerquita del Sagrado Corazón, y me regaló una hermosísima insignia del Athletic que aún conservo. O también ir a un restaurante que está próximo a las instalaciones del Athletic en Lezama donde la plantilla acudía a cenar y encontrarnos allí por casualidad con todos los jugadores. Fue algo que quedó grabado en mi corazón  para siempre.

¡Ay, bendita Vizcaya y bendito Athletic!. Yo tengo dos máximas cada vez que voy a Bilbao. Ir corriendo desde Sestao — lugar donde nos quedamos porque allí vive mi suegra — hasta el escudo de San Mamés y santiguarme por el Athletic y evidentemente que me coincida un partido e ir a San Mamés. Voy una hora antes porque el encuentro es maravilloso, pero la antesala es el punto culminante. Cuando suena nuestro himno a uno se le ponen los pelos de punta y siente ganas de llorar. ¿Por qué será?. Pues “simple y llanamente” porque somos únicos.

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Un tinerfeño vasco por los 4 costados. Siempre agradecerá a su padre haberle inculcado el amor por el Athletic de Bilbao. No soporta a los jugadores que van de estrellita. Él y su sestaotarra mujer Zuriñe nos invitan al Bar Mendi que regentan en el Puerto de la Cruz.

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