Que llegue pronto el Tenerife-Athletic

Estoy ansioso porque el Athletic aterrice en la isla para jugar su partido liguero ante el C.D. Tenerife. Será dentro de dos semanas (si no me equivoco esa jornada se jugará en miércoles) y yo estaré en el Estadio Heliodoro Rodríguez López apoyando a mi equipo del alma, el Athletic. Nací en esta hermosa tierra guanche, pero siempre he dicho — y lo diré hasta la muerte — que mi auténtico sentimiento es el conjunto rojiblanco del Botxo. Me han tachado de renegado, traidor,… sin embargo, paso absolutamente de “esos cariñitos”. Soy del Athletic y me parece una auténtica gilipollez engañarte a ti mismo. No entiendo esas historias de segundos o terceros equipos. Yo soy del Athletic y luego claro está no quiero que pierda el Tenerife excepto cuando juega contra el Athletic.

Y recuerdo que las visitas de nuestro club a la isla del Teide fueron dañinas — deportivamente hablando — durante muchos años. Nos costó un riñón ganar en el Heliodoro — concretamente nueve años — y acudir a estos partidos Tenerife-Athletic en el islote era un cabreo para mi aita y para un servidor porque ya íbamos mosqueados de antemano porque veíamos que ganar era casi un imposible. Por suerte, en la campaña 97-98 se rompió el maleficio…

Pero antes hay muchas cosas que contar. Recuerdo el debut del Athletic en el Heliodoro después de 28 años. Sucedió en el ejercicio 89-90. Empate a un gol con goles marcados por Peio Uralde y el tristemente desaparecido Rommel Fernández. De igual modo  tuve el honor de estar en San Mamés en el choque de vuelta donde se registró el mismo resultado y con idénticos protagonistas llevando el balón al fondo de las mallas. Más tarde en la temporada 90-91 derrota 1-0. El siguiente año nos endosaron un apabullante 4-1 con las expulsiones de Patxi Salinas y Andoni Lakabeg en los últimos minutos del encuentro. Y así sucesivamente — con algún empate de por medio — hasta que conseguimos el gran milagro de ganar en la isla. Y la última cita Tenerife-Athletic fue curiosa. Curso 2001-2002. Javi Clemente dirigía al conjunto local que se jugaba el descenso de categoría. Enfrente, el Athletic con alguna remota posibilidad de clasificarse para La Copa de La Uefa. El dato llegó cuando transcurridos algunos minutos el Estadio Heliodoro Rodríguez López sufrió un apagón de padre y muy señor mío. En esa época un servidor trabajaba en una emisora de radio local y mi jefe me concedió permiso para ver ese partido desde uno de los palcos que tenía la empresa en el recinto capitalino.

Y por medio las lógicas visitas de mi aita y un servidor al Hotel Mencey para fotografiarnos con los integrantes del mejor equipo del mundo, el Athletic. Y alguna anécdota. Por ejemplo, en la campaña 89-90 vamos a ver a nuestros paisanos, me saco fotos con Uralde, Lakabeg, Biurrum, Andrinúa,… es decir, con la práctica totalidad de la plantilla… y cuando llego a casa me doy cuenta de que no había carrete en la máquina. Grave fallo del que me estuve lamentando durante muchos meses. Tenía 14 años y sentí una impotencia y unas ganas de llorar impresionantes.

En fin, esperemos que el Athletic consiga la victoria aquí en Tenerife. Así lo pienso y así lo siento.

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Un tinerfeño vasco por los 4 costados. Siempre agradecerá a su padre haberle inculcado el amor por el Athletic de Bilbao. No soporta a los jugadores que van de estrellita. Él y su sestaotarra mujer Zuriñe nos invitan al Bar Mendi que regentan en el Puerto de la Cruz.

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